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Crítica negativa El Principito

En la corta historia de El Principito desde que se publicara en 1943, el icónico libro francés se ha convertido en el onceavo libro más leído de la historia y uno de los más vendidos. La novela corta de Antoine de Saint-Exupéry fue publicada en francés e inglés, sin embargo, no pudo ser leída en Francia hasta que esta fue liberada en 1946, una vez que su autor ya había fallecido.

El recorrido de El Principito a través de la historia de la Literatura está lleno de interpretaciones, estudios, e intentos de análisis más o menos felices, que no han hecho sino aumentar esa aura de misticismo que el libro emana. Se ha dicho que el aviador representa al propio autor, quien tuvo un accidente en pleno desierto de Libia, y que el personaje del Principito se identifica con su infancia. Se han dado miles de explicaciones a cada símbolo que aparece en el libro. Se han hecho películas más o menos fieles al argumento original. Se venden camisetas, libretas, pósteres o cualquier cosa susceptible de llevar una ilustración de este libro; la gente se tatúa la icónica frase “no se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”; se le ha dedicado un parque de atracciones en Francia. En definitiva, si no has leído El Principito y tampoco has perdido la cabeza por él, algo estás haciendo mal con tu vida.

Pero el gran error de este libro es, sin duda, formal. Promocionado como un libro infantil, los niños no pueden entender la pretendida profundidad del mismo, y los adultos lo consideran demasiado naíf como para que les llame a la lectura o se tomen el tiempo necesario para intentar desentrañar su simbología. Asimismo, la propia simbología es tan hermética que se presta a un exceso de libertad a la hora de interpretarla con cierta seguridad. Es por esto que en la lectura del libro, en ocasiones, se siente un desamparo quizá provocado por esa desmedida laxitud en el posible análisis por parte del lector de sus “enseñanzas”.

Por otro lado, el propio personaje del Principito también presenta ciertas carencias ya que tiene muy poca profundidad. No conocemos su interior, sino que sólo nos cuenta una retahíla de viajes a cada cual más extravagante, donde conoce a otros personajes no menos estrafalarios, que el lector es incapaz de reconocer en algo corriente y de desarrollar empatía por cualquiera de ellos.

Además de todo esto, el hecho de que a la propia novela le preceda su fama y el tabú que supone, en una sociedad en la que pasarse de bohemio y alternativo está tan de moda, el atrevimiento a criticarla, hace que nunca se haya podido analizar dicha obra con objetividad y un mínimo de espíritu crítico.

Estamos ante una novela alzada a los altares, totalmente mitificada, que en realidad esconde una moralina barata, que podía ser una entre miles, pero que se llama El Principito.


NO OS ASUSTÉIS

Para empezar, hoy quiero pedir perdón porque sé que últimamente estoy un poco alejada de todo esto. No estoy dando el feedback que debería y al que quizá estábais acostumbrados por mi parte, pero tengo que decir que no dispongo de un minuto libre en mi vida. Por la mañana estoy trabajando de becaria en un museo y por la tarde tengo las clases del máster. Los fines de semana los dedico a hacer los trabajos que me mandan, que suelen ser una media de 4 a la semana. No doy para más. Por eso, intento subir los ejercicios que realizo para mis clases, como son los últimos relatos. Así, por lo menos, no abandono del todo el blog, al que echo mucho de menos, igual que a vosotros; esperemos que por poco tiempo.

Para la asignatura del máster de Crítica Literaria, el profesor nos propuso un ejercicio que quizá alguna vez habéis hecho en forma de debate: hacer una crítica negativa de un libro que nos gustase. Viene a ser como hacer de abogado del diablo mientras echas las tripas por lo que estás obligado a defender.

Podía haber elegido un libro que simplemente me haya gustado, pero elegí hacerlo de El Principito, mi libro favorito; el que llevo grabado literalmente en la piel y el que me acompaña en mis viajes y mis cambios en la vida. Tengo que decir que, como alguna vez he comentado por aquí, es un libro que hasta entrada mi adolescencia no me gustaba nada, por eso me fue más fácil ponerme en el lugar de alguien que prácticamente odia esta obra. Sin embargo, eso no quita que haya sido un ejercicio duro y un reto en toda regla.

Comentadme: ¿con qué libros os sería imposible realizar este ejercicio? ¿Os atrevéis a hacer lo mismo como un ejercicio de empatía con alguien que piense diametralmente opuesto a vosotros?

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17 thoughts on “Crítica negativa El Principito Deja un comentario

  1. El libro no es para público infantil… es más el autor lo dice al principio del mismo “Pido disculpas a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor”. El Libro es para personas mayores, para que no se les olvide el niño que llevan dentro.

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  2. Está bien encaminada la crítica negativa, es cierto. Aunque, claro, quizá desde una perspectiva de “llegar a cuantos más lectores se pueda”. Quiero decir, Exupèry lo escribiría imagino que no pensando mucho en el aspecto puramente comercial, y que lo leyera quien quisiera. Otra cosa es que, luego, se haya entendido como “libro para niños” y eso provoque el “mal acercamiento” al mismo que comentas.
    PS: Por cierto, me lo leí en un suspiro, pero no me impactó profundamente.

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  3. Pues es que «El Principito» me lo pondría muy fácil, porque efectivamente, me parece ñoño a más no poder. —Quizá soy poco profundo—. De hecho, jamás he podido pasar de las primeras páginas, con lo que, junto con otras raras avis como «Dormir al sol» de Bioy Casares o «Viaje nocturno», hermano lejano del príncipe, configura el conjunto de poquísimos libros que he empezado y no he acabado.
    Creo que tendría estómago para hacer una crítica negativa de casi cualquier libro —de hecho, no se me ocurre ahora mismo ninguno del que no pudiese hacerla, ni del «Quijote»— porque todo arte, para causarte una sensación, ha de incluir, creo, algo humano —por tanto, criticable—, incluso negativo.
    En cuanto a lo de empatizar con algo que no me guste: no. Ni harto de vino sería capaz de verle cosas positivas —ojo, aparte de la calidad literaria, que no soy tan fantasma: me limito a criterios subjetivos, que es hasta donde puede dar de sí mi capacidad— a Lord Byron, a Dikens y a alguno más.

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  4. No suelo leer mucho; a no ser que sea poesía o cuentos cortos… Pero si pienso en un libro de los que me he leído creo que me sería imposible hacer este ejercicio con “El señor de los anillos” o con “El hobbit”. Y con una persona… mmm! creo que no! 😀
    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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