Qué pena

Qué pena

Cariño, qué pena

que siempre te pesó más el orgullo

que la conciencia.

La visita

Tenía la vista fijada en el suelo sin querer levantarla y encontrarse con sus ojos. Mirarlos era aceptar que no eran los mismos que vivían en sus recuerdos.

—Hueles a muerto. Más que de costumbre —fue lo único que acertó a decir él mientras abría la puerta para dejar que pasara dentro de casa.

Una respuesta a “Qué pena”

  1. Qué pene

    En pleno maremágnum fornicativo ella me miró fijamente y me dijo: «esto lo hago por amor.» Fue el peor gatillazo de mi vida.

    —He tratado de poner la versión y visión másculina de pena, el pene, y la femenina de orgullo, orgulla. Qué sé yo si lo habré conseguido.—

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