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“Para mí la sororidad significa empatía, unión”

Se acerca el 8 de marzo, día de la mujer, y hoy os traigo el testimonio de una mujer normal, Gemma García, que hasta hace poco no se consideraba “ni machista ni feminista”. Ella nos cuenta qué ha descubierto al abrazar el feminismo, cómo le ha cambiado la vida y cuánto le hubiera gustado haberlo hecho antes.

Gemma García no escribe en diarios nacionales sobre feminismo, ni es conocida por su abanderamiento de la causa. Simplemente es una mujer de 25 años que estudió Periodismo, con un máster en Periodismo Cultural, en Madrid, la ciudad donde nació. Esa misma ciudad en la que ha vivido sus azotes personales del machismo, la sociedad y el patriarcado.

¿Hoy te consideras feminista? ¿Por qué?

Sí. Aun así, soy consciente de que me queda mucho por aprender, sigo cayendo en contradicciones (¿cómo no? Si tenemos una carga cultural machista detrás tremenda) y estoy segura de que hay muchas cosas de las que todavía no me he percatado y que tengo absolutamente normalizadas.

¿Desde cuándo cambiaste de idea?

Conocer gente nueva en un momento crucial de tu vida puede ser maravilloso. Hará casi dos años que empecé a interesarme por el feminismo y ha sido una entrada lenta, paulatina. Empezó a rondarme por la cabeza cuando conocí a dos chicas de mi máster que tenían una relación más estrecha con el feminismo. Cuanto más hablaba con ellas, más me valoraba. Mi autoestima por ese entonces estaba rotísima.

¿Cuándo se te apareció el elefante en el salón?

Con esas mismas chicas empecé a intercambiar historias personales, mi malestar… ¡Y voilà! Resulta que yo no era todo lo malo que creía ser, habían hecho que me lo creyera. Me aferré al feminismo (lo poco que conocía de él) porque era lo que tenía para sentirme bien. También, escuchándolas, aprendí a mirar con otra perspectiva algunas situaciones, aunque no me hubieran sucedido a mí.

Antes de eso, ¿qué te impedía considerarte feminista? ¿Cómo definirías tu forma de pensar en ese momento?

Nada, pero no me lo planteaba demasiado, no formaba parte de mi realidad. Lo digo con vergüenza, pero confieso que incluso creí en el mito del ‘feminazismo’, decía “bah, no es necesario todo esto, estáis exagerando” y me ponía a otra cosa.

¿Cuáles son tus fuentes cuándo te informas sobre feminismo?

Ahora mismo he leído Morder la manzana, de Leticia Dolera -algo que me ha animado a seguir con algún otro libro y después otro, y después otro, y después otro… Pediré recomendaciones- , también estoy leyendo los artículos de Barbijaputa en el eldiario.es. Está claro que hablar con otras mujeres de nuestro día a día y compartir nuestras historias o momentos incómodos enriquece también mucho.

¿Recomendarías el libro de Dolera a otras personas interesadas? ¿Qué has aprendido de él?

Sí, creo que es un manual estupendo para cualquiera que quiera iniciarse en el feminismo o descubrir mitos que hasta entonces no se habían planteado como tal. Por ejemplo, nunca me había parado a pensar en el falso mito de ‘la mejor amiga’, que se explica en el libro.

El 8 de marzo es el Día de la Mujer y se ha convocado huelga y, como todos los años, una manifestación. ¿Piensas hacer huelga? ¿Asistirás a la manifestación?

Sí y sí. Ese día no iré a trabajar y a las 19:00h como un clavo en Atocha.

¿Por qué crees que es importante ir a la manifestación?

Legalmente, en España, existe la igualdad de derechos, pero no se ponen en práctica. Una mujer no suele cobrar lo mismo que un hombre. En 2017 casi 50 mujeres han sido asesinadas en nuestro país. Seguimos fracasando como sociedad.

¿Cuál fue tu impresión de la primera manifestación a la que fuiste? ¿Hubo algo que te sorprendiera?

Me llamó muchísimo la atención el halo de compañerismo que había. Era algo mágico. Nos hablábamos para cualquier cosa con tanto respeto… Era como “ey, sé que has sufrido, no estás sola”.

¿Qué significa para ti la sororidad?

Empatía, unión, no juzgar a otras mujeres por su cuerpo, sus decisiones o por aquellas situaciones que ha vivido o vive por su condición de mujer, romper con el mito de que las mujeres nos tenemos envidia y nos odiamos.

¿Ha cambiado la asunción de ese concepto tu relación con las mujeres?

Totalmente. Es cierto que en mi vocabulario jamás ha entrado la palabra ‘puta’ para referirme a una mujer que hace con su vida sexual lo que quiere, por ejemplo. Pero hay veces que he criticado a la víctima en vez de al verdugo o he juzgado a una mujer en función de los cánones de belleza. Ahora ya no lo hago.

¿Qué te ha dado el feminismo?

Seguridad. Reconozco que algún que otro dolor de cabeza también, jaja. Porque da miedo, te miras y piensas: “¿Ahora qué hago yo con todo esto?, ¿con todo lo que tengo interiorizado? ¿Con lo que me pone?, ¿con mi actitud inconsciente hacia ciertas cosas?, ¿con lo que me atraía en una pareja y no es sano para ninguna mujer?, ¿con ese amigo que hace ‘bromas’ machistas?, ¿con esa amiga qué dice “eso es una tontería”?, ¿con esa canción que me gusta tanto y tarareo sin parar?” Tienes que dar la vuelta a muchas cosas de tu vida, lidiar con mucho, enfrentarte a las críticas del desconocimiento y enfadarte contigo misma muchas veces, porque caes en contradicciones constantes.

¿Cómo crees que deberíamos hacer entender a las mujeres alienadas y a los hombres la necesidad de este movimiento?

Muchas veces escuchamos los datos, nos llevamos las manos a la cabeza, pero como no nos ha tocado, a otra cosa. Tienen que saber que también en el día a día hay machismo, que esos asesinatos tienen vienen de un sitio, existe un principio. No sé la fórmula, quizás dándoles a conocer situaciones con las que puedan sentirse identificados y trabajando la igualdad mucho más desde la educación, desde que somos pequeños en los colegios e institutos.

¿Qué experiencias de tu vida piensas que habrían sido de otra forma si te hubieses empoderado como mujer antes?

Uf, la mayoría. Me han hecho sentir mal por disfrutar libremente del sexo, por vestir de una forma, de otra, por no ser una “señorita”. En fin, por no cumplir en algún momento los patrones establecidos.

Creo que la mayoría de mis relaciones sentimentales también habrían cambiado. Es terrible darse cuenta de que has estado sometida a un machaque psicológico que tú abanderabas como AMOR, con mayúsculas. Parece obvio, lo sé, pero la sutilidad es el arma por excelencia de los manipuladores.

¿Qué les dirías a esas personas que están dudosas de salir a la calle el 8 de marzo?

Que no se dejen llevar por el “exagerada”, “feminazi” y que busquen los datos de mujeres asesinadas, maltratadas o despedidas estando embarazadas o que son obligadas a cogerse reducción de jornada. mismamente, una lista de micromachismos, de esos que vivimos día tras día, algunos sin darnos cuenta.  No importa si no les ha pasado a ellas algunas de estas cosas, podría pasarles y seguro que han experimentado un comentario o acto machista a lo largo de sus vidas.

 

 

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One response to ““Para mí la sororidad significa empatía, unión” Deja un comentario

  1. Buena entrada
    Pero últimamente me da la sensación de que todos los hombres estamos encasillados en el mismo cajón desastre!!
    Incluso por nuestras propias hijas que las ideas que tienen del machismo = Hombre
    😘

    Me gusta

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