El hombre, apoyado en la pared, miraba a través de un pequeño hueco que quedaba entre el cristal y la pesada contraventana de madera entornada. Cuando Lola la empujó para cerrarla, casi le pilla la nariz a su marido.
Los amantes de 2020
—Cariño, me estoy ahogando con esto puesto en la cabeza. No puedo respirar bien. ¿Lo consideras necesario?
La chica del Bugatti 2ª parte
Se giró hacia mí, como si fuera la primera vez que escuchaba una voz humana, y me sonrió con los labios. Y digo que solo con los labios, porque la mirada seguía vacía de toda alegría.
La chica del Bugatti
—Bienvenido a McDonald’s, ¿en qué puedo ayudarle?
¿Qué ves hoy?
Todas las mañanas le hago la misma pregunta. Ana María, entonces, se acerca a la ventana y, apoyada en el alféizar, comienza a describirme el paisaje.
La infancia y la guerra
Aún es Mayo, el tiempo pasa lento y rápido a la vez. Lento porque siempre es lo mismo: bombas, gritos, miedo… Y, últimamente, el olor putrefacto de los cadáveres. Es rápido porque no podemos quedarnos en un sitio más de una noche; los tenemos justo detrás de nosotros y nos pisan los talones.
Muchacha en la ventana
La mañana era fresca y húmeda. Como cada día me levanté algo antes de la salida del sol y mi padre...