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No estábamos todas, faltaban las asesinadas – Manifestación 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Ayer, 8 de marzo, se “celebraba” el Día Internacional de la Mujer. Desde que la ONU lo declarase en 1975, todos los años se utiliza esa jornada para salir a la calle y recordar al mundo que las mujeres seguimos aquí y estamos muy “descontentas” con la situación que vivimos. Sin embargo, esta efeméride no conmemora otra cosa que la muerte de 149 mujeres en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York en 1911, lo que puso de manifiesto la terrible situación laboral que sufrían y con la que tenían que lidiar todos los días de su vida, por lo que no es algo para alegrarse, ni jactarse, ni felicitar. Es un día para exteriorizar la lucha que estamos obligadas a mantener el resto del año; es un día para homenajear a las víctimas de los feminicidios; en resumen, es un día de reivindicación y luto.

Como todos los años, se convocaron manifestaciones por todo el mundo. Además, esta vez, también hubo un paro femenino de 12h. a 12:30h. que siguieron también en el Congreso de los Diputados, en organismos públicos y en las universidades.

¿Pero cuáles son las razones para manifestarse ahora que parece que las mujeres ya no mueren quemadas y hacinadas en fábricas?

Según Intermón Oxfam, estos son 5 ejemplos de la desigualdad entre hombres y mujeres en España:

  1. Las tareas del hogar se reparten también de forma poco equitativa. En general, las mujeres dedican una media de 4 horas y 29 minutos a poner a punto su casa, mientras que los hombres solamente una media de 2 horas y 32 minutos. Además, la tasa de riesgo de pobreza también es mayor en la población femenina, un 21,3% frente al 20,1% de los hombres.
  2. El salario medio anual de una mujer es un 22% más bajo que el de un hombre. Además, un 15,2% recibe el salario mínimo o menos, un 5,6% en el caso de los hombres. En el caso de las pensiones, la diferencia también es significativa. Una pensionista recibe una media de 597,21 euros mensuales, mientras que su equivalente masculino cobra alrededor de 971,92 euros.
  3. Las mujeres universitarias suponen un 54,1% del total y su rendimiento en títulos de grado y máster supera al masculino en diez puntos porcentuales. Además, un 61,1% de los lectores de tesis de menos de 34 años corresponden al género masculino. Aún así, solo el 16,8% del total de catedráticos son mujeres, un dato muy bajo comparado con la prevalencia de estudiosas de calidad en nuestro país.
  4. En cuestiones de conciliación también se aprecia una brecha importante. El 82,2% de los desempleados que eligen esta situación por cuidar a hijos menores de 14 años son mujeres. En el caso de que solo decidan realizar un recorte de jornada, el 97,3% de los ocupados a tiempo parcial por estos motivos son mujeres. Además, las cifras relativas a trabajadores que han dejado de ejercer por un periodo mayor de un año con motivo del nacimiento de un hijo también son esclarecedoras: en el caso de los hombres, el porcentaje es de un 7,4%, mientras que el de mujeres es de un 38,2%.
  5. También en política podemos ver la desigualdad entre ambos géneros. De los trece ministros del gobierno, solo cuatro son mujeres. Además, los presidentes del Congreso y del Senado son todos del género masculino. En el caso de los presidentes autonómicos, de los 19 (17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas), únicamente cuatro son mujeres.

Según el Observatorio de Violencia de Género, en 2016 hubo 60 casos de homicidios, pero es bastante más preocupante que en los 68 días que llevamos de 2017 ya se haya alcanzado la cifra de 16 víctimas mortales, suponiendo así uno de los peores comienzos de año desde que en 2004 se pusiera en marcha una legislación que protege a las mujeres frente a estos ataques. En total se han contabilizado 797 casos de feminicidio desde entonces.

Creo que es importante que, al menos las mujeres, reaccionemos y nos rebelemos. Por eso, unas amigas y yo no dudamos en apuntarnos a la manifestación de Madrid, la más multitudinaria que se recuerda. Había mucha, mucha gente. Mucha más de la que nos imaginábamos nosotros y los propios organizadores. La organización estima que hubo 500.000 participantes en la marcha, el Gobierno calcula que la cifra fue alrededor de 40.000. Puedo decir, sin asomo de duda, que estuvo más cerca de la primera estimación que de la segunda, pero ya se sabe que esto suele depender más de los intereses que de estudios fiables.

“No estamos todas, faltan las asesinadas”; “no son muertes, son asesinatos”; “juntas y fuertes, feministas siempre”; “vivas nos queremos”; “Madrid será la tumba del machismo”; “nos tocan a una, nos tocan a todas”; “nos quieren sumisas, nos tienen combativas”; “la calle, la noche, también son nuestras”. Estos eran los lemas más repetidos en la marcha. Una marcha, por otra parte, en la que no vi ni una feminazi, y eso que creo que fui para ver si me encontraba con alguna, por simple curiosidad. ¿No será que no existen?

[Al igual que los unicornios, los dragones o los hipogrifos, el invento de un ser nuevo como la feminazi, es algo que puede ser muy rentable, y si no que se lo digan a Peter Jackson después de haberle exprimido a El Señor de los Anillos 6 películas entre saga y precuelas. Está bien como broma sin gracia, pero vamos a parar ya. No somos feminazis, somos personas de segunda únicamente por nuestro sexo (puedes volver a mirar la lista de Intermón Oxfam) hartas de sufrir vejaciones, discriminaciones, condescendencias, maltrato y violencia].

Pues eso, ni una feminazi y mucho feminismo. Lo que también había eran muchas mujeres mayores, de las que de verdad han padecido humillaciones por el patriarcado, como tener que pedir permiso a su marido para trabajar; muchas chicas jóvenes con ganas de empezar su vida luchando por sus derechos; muchos niños pequeños haciendo preguntas a sus madres con los ojos muy abiertos, mientras ellas les contestaban de la manera menos cruda posible (si es que eso se puede conseguir), y bastante presencia masculina, pero una presencia masculina que dio un paso atrás en favor de las mujeres, para que nosotras gritáramos nuestra indignación mientras sentíamos su apoyo. Respaldo sin afán de protagonismo. Así, sí.

El buen ambiente fue la tónica general, sin por ello dejar de recordar a las asesinadas que ya nunca más podrán plantearse asistir a una marcha junto a nosotras, a las que ya no podremos ayudar si piden ayuda, porque las han matado.

Fue un día bonito y amargo a partes iguales. Por unos momentos sentimos que podíamos con todo y más, que se acababa la represión, que con nuestra lucha llegaríamos a ser consideradas personas con los mismos derechos que los hombres, que podía acabarse el miedo a la noche, que dejarían de matarnos. Ese encantamiento duró poco, pero si seguimos así, estoy convencida de que no está muy lejos convertirlo en realidad. A principios del siglo XX, las sufragistas pelearon por nuestro derecho al voto. Ahora nos toca a nosotras combatir por nuestros derechos, sobre todo, nuestro derecho a existir. Los 8 de marzo y todos los días del año.

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4 thoughts on “No estábamos todas, faltaban las asesinadas – Manifestación 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Deja un comentario

  1. Como parte del género opresor, simplemente aplaudo todas y cada una de tus palabras. Y prometo seguir luchando por la igualdad real, no esa tontería descafeinada con la que se llenan tantos (sobre todo, tantOs) la boca.

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