Ganarse el salario

El hombre, apoyado en la pared, miraba a través de un pequeño hueco que quedaba entre el cristal y la pesada contraventana de madera entornada. Cuando Lola la empujó para cerrarla, casi le pilla la nariz a su marido.

Los amantes de 2020

—Cariño, me estoy ahogando con esto puesto en la cabeza. No puedo respirar bien. ¿Lo consideras necesario?

La chica del Bugatti 2ª parte

Se giró hacia mí, como si fuera la primera vez que escuchaba una voz humana, y me sonrió con los labios. Y digo que solo con los labios, porque la mirada seguía vacía de toda alegría.

La chica del Bugatti

—Bienvenido a McDonald’s, ¿en qué puedo ayudarle?

¿Qué ves hoy?

Todas las mañanas le hago la misma pregunta. Ana María, entonces, se acerca a la ventana y, apoyada en el alféizar, comienza a describirme el paisaje.

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